Es una de las ciudades coloniales más bonita que he visto nunca. Sus vivos colores, las calles empedradas, el gentío, escondida entre volcanes (el volcán Agua, Fuego y Acatenango) ... es preciosa . Es visita obligada si tienes pensado ir a Guatemala. De hecho todas las rutas turísticas organizadas por el país pasan por esta ciudad Patrimonio Mundial de la Unesco. Fue capital del país durante más de 200 años desde 1543 pero después de que un gran terremoto maltratara la ciudad, la
capital se trasladó a 45km, la actual ciudad de Guatemala.
La ciudad tiene gran numero de ruinas y al mismo tiempo muchos edificios restaurados. Lo mejor es pasear y relajarte envolver por su gente, sus sonidos, los colores y los olores. Si tuviera que destacar algún monumento seria la iglesia de La Merced, la iglesia de San Francisco y las Capuchinas.
RECOMENDACIONES
Habrá hoteles más económicos y seguro que estupendos pero yo me quedo con Casa Santo Domingo. Un antiguo convento restaurado con mucho gusto y espacios abiertos. Me encantó.- Durante la Semana Santa, las calles se cubren de alfombras de flores y con motivos decorativos hechos con serrín. Es muy bonito.
- Los domingos se celebra un mercadillo en el parque Central. No dejes de visitarlo.
INFORMACIÓN ADICIONAL

¿Alguna vez has oido el silencio? Pues aquí puedes hacerlo. Me levanté a las 05.00hrs de la mañana para poder ver el amanecer. Mientras el sol asomaba entre los volcanes que custodian el lago, la luz iluminaba sus aguas y un silencio atronador invade el aire. Una sensación de plenitud te invade delante de tanta belleza. Pronto el silencio se rompio cuando me di cuenta que al igual que yo, muchas otras cabezas asomaban entre los balcones del hotel para ver el espectáculo.
El mayor numero de hoteles de la zona se encuentran en Panajachel. Tienes hoteles tipo resort con habitaciones vistas al lago, como el hotel
algunas de las ruinas más valosiosas de la antigua civilización maya. Yo tuve la gran suerte de que ese dia llovia y más de un turista pospuso su visita. Eso permitió que disfrutaramos del parque yo y unos pocos más.
A pesar de que puede darte un poco de vértigo, vale la pena subir las escaleras hasta la planta superior. Los escalones son estrechos y apenas te cabe el pie de frente (sino más bien de lado). La vista que te espera arriba es espectacular. La cúspide de las piramides asomando entre la copa de los árboles con la niebla del atardecer de fondo.
¿Que tiene de especial ? El mercado que se celebra los jueves y domingos. Todo el pueblo indígena del altiplano se reune en esta plaza para vender y comprar. Es enorme y encontrarás desde productos básicos de consumo propia y todo tipo de artesanía (tapices, tallas de madera, talismanes, máscaras,... ).
Por mucha lástima que te dé evita dar dinero a los niños pequeños. Es muy difícil no sentir lástima, pero recuerda que tu estás de paso y les estás mal acostumbrando. La mejor manera de ayudarles es comprando alguna artesanía que con mucho gusto ellos te ofrecerán.
Tiene 125 habitaciones. Son grandes y espaciosas, la mayoría de ellas con chimenea de piedra y todos los servicios propios de un hotel de 5*. Luz tenue, techos con vigas de madera, paredes de piedra, grandes sillones ... Muy bonitas.